Hola personitas intrépidas, mi nombre es Halley.
Me pongo en contacto con las juventudes que me estáis escuchando para encomendaros una misión.
Acabo de volver a la Tierra tras mi expedición espacial a Marte, ¡y vuelvo con buenas noticias!
A pesar de la escasa confianza depositada en mí a los inicios de mi aventura intergaláctica y esquivando las voces y miradas que decían: “No lo conseguirás”, “Solo un verdadero astronauta podría afrontarlo”, “¿Por qué no te rindes?”; ¡he conseguido volver con muestras viables de agua con microorganismos!
Esto es solo el inicio de la vida que siempre soñé y qué ganas tengo de seguir viviéndola. Pero… Oh oh, Houston tenemos un problema… Resulta, estimadas y estimados secuaces, que llegar hasta aquí no ha sido un camino recto, cómodo y lleno de facilidades. Me atrevería a decir que pilotar una nave resulta más sencillo que conseguir alcanzar una meta siendo mujer, en los tiempos en los que vivimos. Menos mal que he estado siempre acompañada e inspirada por mujeres increíbles como Mae Jemison que, como bien dice, “Pienso hacer esto y todo lo demás no me importa.
Es por ello, que me gustaría que el camino dejase de ser tan pedregoso para tantas y tantas mujeres. Os invito a ver con vuestros propios ojos y a sentir en vuestras carnes, lo vivido hasta el día de hoy, pasando por cada etapa de mi vida y, así, os podáis fijar y encontréis esas piedras con las que he tropezado a cada paso.
Confío en vuestra astucia y en que, a la vuelta de mi próxima expedición, vuestra visión tras conocer mi recorrido vaya encaminada a un mundo basado en la igualdad y en el que, nuevas ‘Halley’ puedan vivir lo que estoy viviendo yo ¡sin llegar a la meta tan cansadas!
Os deseo lo mej… y nos os olvi…s…la prim…pista…es…Hay…interfern…ias…Nave abandonando Tierra en 3…2…1…

¡Nos hemos encontrado con esta grabación de la sensacional astronauta Halley!
¡Qué honor poder aceptar su misión y vivir su experiencia en primera persona!
Bueno, ¿qué? ¿Os animáis?
Preparadas… listos… ¡Despegamos!