Mi amigo, o como a mí me gusta llamarle, el Primo de Superman, es un chaval de tan solo doce años, y no tiene súper poderes, o al menos, no súper poderes de esos de las películas.

He llegado a la conclusión, tras haber compartido pupitre con él durante tres años, que lo que mi compañero consigue es increíble, algo impensable para la mayoría de los que poblamos las clases. Yo intento seguir su ejemplo y, aunque cuesta, (¡vaya si cuesta!), estoy en ello y, poco a poco, voy haciendo mis pequeñas conquistas. Sigo la formula que él un día me contó, que dice que le enseñó su abuelo; y que no es otra que la de luchar por la satisfacción de hacer las cosas lo mejor posible.

Algo de esto le comenté el otro día a mi hermano mayor, el cual me contestó: “¡pero ¿qué me estas contando?!”. Yo, como haría El Primo de Superman, intenté no enfadarme. Si es que tantas horas delante de la Tablet y el móvil no pueden ser buenas…

Bueno yo a lo mío, como quería hablar de este gran personaje con alguien y no sabía con quien, me he atrevido a aprovechar esta redacción de clase para presumir un poco de amigo:

Este gran personaje, comienza el día levantándose con tiempo y lleva a cabo los preparativos para empezar bien el nuevo día. Sin prisas pero ágil arranca su mañana; lo primero es no remolonear, o por lo menos, prohibido hacerlo los días de colegio, que luego se pega la hora y es agobio y son problemas. Me cuenta mi amigo que tiene un despertador y cada noche lo pone a punto a conciencia, a modo de ritual, para que suene a la hora precisa.

También cada mañana, hace el pensamiento de intentar sonreír a la vida, pues dice que haya lo que haya que afrontar durante el día, es infinitamente mejor elegir hacerlo de buen humor.

Un claro ejemplo de esto es el problema que tienen en su casa con la caldera, la cual al parecer se estropea bastante a menudo. Sus padres dicen que una nueva cuesta demasiado y que, de momento, hay que posponer la compra por cuestión de prioridades.

Debido a ello, llevan 4 meses conviviendo con las duchas de agua fría. Solo el primero que utiliza el baño disfruta de agua medio tibia.

De esto nos enteramos un día que estábamos muertos de frío en el patio, mientras a él no parecía afectarle.

– ¿Tú no tienes frío o qué? – le preguntó otro compañero.

Dijo que no mucho, y divertido, nos contó que quizá fuese porque se duchaba con agua fría.

– ¡Venga ya! – dije yo

– Es verdad, al principio me costaba un poco bastante, pero ahora hasta me gusta; cuando me meto aprieto los dientes y luego ya me voy acostumbrando, ¡y te quedas nuevo! aunque algún grito a veces se me escapa…- explicó entré risas.

Ya lo he dicho antes: El Primo de Superman.

Es reseñable también el cómo trata a su hermano pequeño, sobre todo por la mañana, que es cuando más cuesta.

Un día, tras haberme quedado a dormir a su casa le dije: – ¡Madre mía! tu hermano parece un rabo de lagartija, no sé cómo le aguantas, ¡qué pesado! –

– A veces parece que ha pisado un cable, sí – me contestó – pero hermanos solo tengo dos, son mi familia más cercana e intento tratarlos de la mejor manera posible. Me armo de paciencia, y cuando se me acaba esta paciencia, le pido un poco prestada a mi madre, que siempre tiene de sobra. Trato de cuidarles mucho, sobretodo al pequeño. Paciencia y delicadeza, dice mi madre, y así lo intento, supongo que es como a mí me gustaría que me tratasen si tuviese 7 años –

También he pensado bastante en este tema y la verdad es que, aunque cuesta, estoy intentándolo, y el esfuerzo merece la pena. Mi madre me ha dicho que ha notado mucha mejoría, que no sabe lo que ha pasado, pero que le gusta mucho como estoy tratando al peque. Además, ahora, este peque, todas las noches se mete un rato en mi cama y noto que ha crecido mucho su cariño. Aprovecho estos momentos antes de dormirnos para contarle alguna historia o algo que le ayude con sus miedos. Siempre solemos acabar haciéndonos cosquillas y nos echamos unas risas que no tienen precio.

Míralo, aquí viene; hora de irse a la cama.

Creo que ya me he extendido bastante. Aquí lo dejo, deberes cumplidos, espero. Un placer presentar a mi gran amigo y su influencia en mi persona.

Mañana igual escribo otro poco.

Firmado: El amigo del Primo de Superman.