– ¡Abuelo… abuelo! ¡En mi libro de Historia dice que en el 2020 hubo una pandemia! Pero, ¿qué pasó exactamente?

– Sucedió que llegó hasta nosotros un terrible virus de gripe nunca antes estudiado…

– Ahh, ¿y luego?

– Todos nos pusimos en cuarentena; nadie podía moverse de casa excepto para comprar alimentos y medicinas. Sucedió en cualquier momento, el día anterior estábamos todos juntos (amigos, familiares…); luego, la mañana del 9 de marzo nos encontramos con la vida al revés.

– ¿Y qué ocurrió?

– Nos quedamos mucho tiempo sólo con el contacto a distancia, por suerte existían teléfonos y computadoras. La gente se responsabilizó, contaminamos menos, descubrimos y sacamos tiempo para cosas que no creíamos que sabíamos ni solíamos hacer.

Finalmente llegó la buena temporada y, con muchas ganas y emoción, salimos a reencontrarnos.

El mundo se había parado para nosotros, y perdimos a gente por el camino. Habíamos vivido momentos duros y tristes, pero hubo un aspecto positivo: entendimos el valor de muchas cosas precisamente porque nos las habían quitado.

Y créeme, el café que bebí cuando el bar volvió a abrir, aunque se hizo con el mismo grano que antes, me supo delicioso.

– ¿Por qué, abuelo?

– Porque sabía a un país que lo había logrado